Coll de Balaguer: por pasiones nunca faltan bandoleros

La Sierra Prelitoral se une con el mar a través de las Sierras de Vandellòs. El Coll de Balaguer constituye una barrera natural que corta la planicie de la costa y ha constituido históricamente un punto militar estratégico, y al mismo tiempo, el refugio ideal para bandoleros, piratas y contrabandistas que aprovechándose de su orografía daban rienda suelta a sus fechorías.

La situación geográfica del Coll de Balaguer se caracterizó, durante siglos, por ser el único paso terrestre que comunicaba Catalunya con Valencia, seguía la ruta de los iberos, los griegos y los romanos. El antiguo camino medieval del Coll de Balaguer, que todavía se conserva en algunos tramos en su estado original, se construyó sobre la misma Vía Augusta. La sinuosidad de su trazado, los pasos estrechos y de gran inclinación, lo convirtieron durante siglos en una zona perfecta para los asaltadores.

Piratas y Bandoleros

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Los piratas asediaron la costa catalana durante el siglo XVI. El islote situado frente a la playa del Torn servía para el fondeo de hasta 8 galeones. Allí desembarcaban y subían hasta el Coll para asaltar. El año 1344 cuando se construyó el hospital de l’Infant Pere (del que deriva el nombre de la población de l’Hospitalet de l’Infant) ya se hizo con la finalidad de defensa y guarda de moriscos.

La primera noticia conocida del bandolerismo en la zona data de 1610, de hecho, la eclosión de este tipo de delito en Catalunya se dio entre los siglos XVI y XVII. En ese año, Lope de Vega, en su obra La buena guarda, hace referencia a los peligros del Coll de Balaguer:

Todos los personajes conocidos pertenecen a esta época.

El bandolerismo y la piratería evitaron el desarrollo urbano de la zona durante siglos. Hasta el siglo XIX los intentos de repoblación de l’Hospitalet de l’Infant fracasaron continuamente. Los colonos no querían establecerse en la costa a causa de los peligros de asalto y no se consiguió un verdadero desarrollo urbano hasta que no llegó la calma al mediterráneo.

Durante todo este tiempo, el cuerpo de Carabineros era el encargado de la vigilancia y la seguridad de la zona, pero únicamente tenían competencias en la costa. Es en el año 1859 y para proteger los caminos más interiores de bandoleros y contrabandistas cuando se construye el primer cuartel de la Guardia Civil, conocido como La caseta d’en Tarsà. El cuerpo de carabineros desapareció totalmente en el año 1942.

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La caseta d’en Tarsà estaba constituida por dos torres de vigías, además de estar equipada con un horno de leña que facilitaba la supervivencia de los guardias que vigilaban la zona. Desde su ubicación se dominaba perfectamente el trazado del camino del Coll de Balaguer y la vista alcanza hasta el mar.

El contrabando

La antigua vía Augusta pasa por algunos puntos junto a la playa. Por este motivo ha sido una ruta perfecta para el contrabando, sobretodo de tabaco. Los barcos, de la misma manera que lo hacían los piratas, fondeaban cerca de la playa para poder descargar la mercancía. Los contrabandistas esperaban en la orilla con los vehículos preparado y seguían la ruta terrestre con pocos riesgos de ser interceptados.

Agradecimientos a Alfons Tejero Farnós.

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El antiguo camino medieval del Coll de Balaguer está construido sobre los restos de la Vía Augusta. Es un terreno angosto, sinuoso y de fuerte inclinación que obligaba a los viajeros a apearse de los carromatos para que los animales pudieran tirar del vehículo. Así se convertía en un lugar ideal para el asalto de los bandoleros. Se puede acceder a los restos que se conservan del camino desde la carretera N-340, dirección Valencia, entre los Km 1125 y 1126, a través de un camino asfaltado de unos 1,5 Km.

Los primeros bandoleros conocidos en la región

Tomàs Folch. Primer bandolero conocido que actuaba en el Coll de Balaguer. Fue apresado en 1625.

Pere Joan Barceló “el Carrasclet” era natural de Capçanes, en el Priorat. Es el más conocido y su fama ha pasado a la historia por ser un activo guerrillero antiborbónico, en lucha contra las tropas de Felipe V. Para defenderse de él y su banda el rey hizo construir el Fort de Sant Felip, en el año 1725, del cual prácticamente no quedan restos.

Actuaba básicamente en el Barranco de la Batalla y en el barranco de Lleriola, donde lo abrupto del terreno facilitaba el asalto a las diligencias. El camino se estrechaba de tal manera que no había escapatoria para los viajeros. “El Carrasclet” se hizo famoso por llegar con su ejército hasta Francia.

“El Vell pistol”, ya en el siglo XIX, era un personaje pintoresco. Originario de l’Ametlla de Mar, era pescador de día y bandolero de noche. Se caracterizaba por ser un asaltador nocturno.

Los bandoleros “de la manta”, asaltaban en el barranco de Les Forques. Pistola, cuchillo y manta a la espalda eran sus herramientas de trabajo, pero también sus utensilios para la vida diaria. Su especialidad era el asalto a las diligencias. En el año 1818 se creó una línea regular que unía Barcelona y Valencia en diligencia, el trayecto duraba tres días y el Coll de Balaguer era de paso obligatorio. Los bandoleros “de la manta” eran llamados así por el sistema que utilizaban para recolectar los objetos robados. Extendían la manta en el suelo, asaltaban el carruaje, depositaban todo el material sustraído sobre la manta y al finalizar lo envolvían para poder, así, transportarlo con facilidad.