El ferrocarril de Móra la Nova, la historia de una nueva industria

La importancia del municipio como nudo ferroviario ha marcado el desarrollo económico de esta localidad de la Ribera

Cerca del río Ebro, en su margen izquierdo, la localidad de Móra la Nova es un gran enlace de comunicaciones terrestres, con carreteras y vías que se extienden hacia los cuatro puntos cardinales. Por Móra la Nova pasa una de las principales infraestructuras de la comarca: la línea ferroviaria Madrid-Barcelona, que también enlaza Zaragoza con Móra la Nova. Sea por carreteras o por el ferrocarril, las buenas comunicaciones de Móra la Nova son indispensables para contar la historia del municipio y el origen de su desarrollo económico, que se debe en gran medida a su importante estación ferroviaria, que en la segunda mitad del siglo XIX, antes de la llegada de la electricidad, contaba con más de 1.000 empleados.

Con el ánimo de recuperar su historia, en el año 2010 se creó la Fundación para la Preservación del Patrimonio Ferroviario- Industrial. Mediante la misma se pretende recuperar la actividad ferroviaria del municipio gracias a la creación de un centro de interpretación y a la restauración de trenes para su explotación turística.

Un poco de historia

A finales del siglo XIX, un empresario de Vilanova i la Geltrú, Francesc Gumà, viajó a Estados Unidos donde, para su sorpresa, ya existían líneas de ferrocarril de largo recorrido, líneas que incluso unían distancias de 3.000 kilómetros. Cuando volvió a España, quiso poner en marcha recorridos de ferrocarril de larga distancia y para ello fundó la Compañía de Ferrocarriles de Valls i Vilanova a Barcelona (VVB), que inauguró sus líneas en 1881. Inmediatamente después solicitó la concesión para construir una línea de tren entre Madrid y Barcelona, pasando por Zaragoza, después de comprar el ferrocarril de la capital aragonesa. La empresa fundada por Gumà, VVB, no pudo afrontar estos costes y fue absorbida por otra compañía, la TBF (Tarragona, Barcelona, Francia), que inició la construcción de la línea en 1884.

La construcción de esa línea supuso más gastos de los contemplados por la TBF, ya que se tuvieron que realizar infraestructuras con un elevado coste como, por ejemplo, la construcción del túnel más largo de la península hasta entonces, el de Argentera, que llevaron a que la compañía fuese absorbida por Ferrocarriles Madrid-Zaragoza-Alicante (MZA). Así, en los años 20 la MZA puso en marcha el proyecto ideado por Francesc Gumà y realizó la primera prueba piloto de un sistema de control de enclaves de trenes adquirido en los Estados Unidos en la estación de Móra la Nova y, tras comprobar su correcto funcionamiento, el sistema se implantó en la estación de Francia de Barcelona.

Con la tecnología de la época, una máquina de tren a vapor no podía ir de forma directa de Barcelona a Madrid y viceversa, debido sobre todo a las limitaciones del carbón. Por este motivo, se crearon los puntos de relevo, que se situaban cada 150 kilómetros. Y así fue como la estación de Móra se convirtió en uno de los puntos clave de relevo, en los que se cambiaba la máquina y se clasificaban las mercancías según su contenido y destino. Tal fue su relevancia que, en los años 50, la estación contaba con 96 locomotoras. Para el mantenimiento de toda esta infraestructura ferroviaria surgió en la población toda una industria asociada como talleres de calderería, chapa, pintura, mecánicos, entre otros.

Con la llegada de la electricidad, allá por los años 70, los trenes ya no necesitaban los puntos de relevo y no se producía tampoco la clasificación de las mercancías por vagones y destino como se hacía anteriormente con las máquinas de vapor, así que la actividad en la estación ferroviaria de Móra la Nova fue disminuyendo hasta que, en 1974, se cerró el depósito de locomotoras del que disponía la estación y se abandonaron las diversas instalaciones que formaban parte del complejo.

La creación de la Fundación para la Preservación del Patrimonio Ferroviario Industrial en el año 2010 supone la recuperación de la vida del ferrocarril en Móra la Nova mediante la rehabilitación de las antiguas instalaciones y la construcción de otras nuevas. Entre las construcciones rehabilitadas destaca la recuperación de la torre de control o enclavamiento.

Centro de Interpretación del Ferrocarril

La Fundación para la Preservación del Patrimonio Ferroviario Industrial abrió en 2012 un centro de interpretación con el objetivo de dar a conocer los avances que la industria ferroviaria ha supuesto para la vida cotidiana y en el desarrollo económico de Móra la Nova y su comarca. Para ello, la fundación ha recuperado el edificio de control, también denominado enclavamiento, que fue construido en 1928. Actualmente solo quedan dos edificios de este tipo en Cataluña, el de Móra la Nova, que ha sido rehabilitado, y el de Reus, que será derruido en breve por su avanzado estado de deterioro.

La fundación está gestionada por una asociación sin ánimo de lucro creada por ciudadanos de Móra la Nova, el ayuntamiento de Móra la Nova, y los Consells Comarcals del Baix Camp, del Priorat, del Bajo Aragón-Caspe y de la Terra Alta, el Colegio de Ingenieros Industriales de Cataluña y la Cámara de Comercio de Reus. Actualmente, la entidad se encuentra trabajando en la restauración de trenes y en la homologación de formación profesional dedicada exclusivamente a la materia ferroviaria.

Realizando una visita al Centro de Interpretación se pueden conocer curiosidades relacionadas con la evolución del ferrocarril en España a lo largo de más de un siglo. Por ejemplo, se puede contemplar la evolución de los semáforos y cómo los movimientos del primer semáforo mecánico son similares a los que ejecutan los agentes para regular el tráfico. Otra curiosidad que se da a conocer en el centro es que la creación de la industria ferroviaria supuso el establecimiento de las franjas horarias internacionales. Los relojes instalados en las diversas estaciones de la línea estaban conectados entre si para que todos funcionasen de forma simultánea.

Por otro lado, se puede realizar un recorrido por la evolución del ferrocarril en Móra la Nova. Además de ver el panel de control desde el que el operario dirigía las vías y los semáforos, se pueden ver distintos sistemas de control, primero los mecánicos y más tarde el uso combinado de control mecánico y eléctrico. En el centro también se puede ver el mobiliario original del jefe de la estación restaurado, así como diversos objetos relacionados con el funcionamiento de los trenes.

En el exterior del edificio se puede visitar el puente giratorio, que la fundación compró a Granada procedente de la estación de Puente Genil (Córdoba). Este equipo se ha instalado donde estaba el original de Móra la Nova, destruido durante la Guerra Civil. El puente giratorio servía tanto para dar la vuelta a las antiguas máquinas de vapor, como para colocar estos vehículos en las distintas vías.

Por último, también en el exterior, el Centro de Interpretación cuenta con un taller para la restauración de los vehículos ferroviarios. Se trata de una cochera de más de 3.500 m2, en la que se están restaurando diversos trenes, para que en un futuro puedan cumplir con otro de los objetivos de la fundación: utilizarlos como trenes turísticos que permitan la llegada de viajeros hacia las zonas de interior. Además los más pequeños podrán divertirse desplazándose en una pequeña máquina de vapor. La estrella de la colección que se está restaurando es la denominada “La Bonita”, la única locomotora que queda de las 96 que se encontraban en la estación de Móra la Nova. Esta máquina, del año 1951 y de las últimas de vapor que se fabricaron, vuelve al municipio tras 11 años desde la petición de su custodia.

 

HORARIOS DE VISITA
·Sábados, domingos y festivos:
De 11.30 a 13.30 horas y de 17.00 a 19.00 horas
·Otros días concertar cita previa en el teléfono 667 418 899