Siguiendo la huella morisca en Ascó

Íberos, romanos y musulmanes, en­tre otras civilizaciones, consideraron suyo el municipio de Ascó aunque, sin duda, de los pobladores de los que más constancia se tiene son de estos últimos, que llegaron al municipio a mediados del siglo VIII y permanecie­ron hasta la conquista cristiana que tuvo lugar en el siglo XII.

Tras la conquista, el territorio de Ascó quedó en poder de Ramon Berenguer IV, conde de Barcelona, que decidió conceder a la población indígena una Carta de Seguridad en el año 1153 para favorecer su permanencia en el muni­cipio. Mediante esta carta se permitió además, que conservaran sus posesio­nes, cultura, religión y su organización política comunitaria. Eso sí, se produjo la separación física entre las comunida­des árabes y cristianas, dando lugar a la “Villa de fuera”, en la que habitaba la población cristiana, y la “Villa de den­tro” o “villa cerrada”, en la que per­maneció la población musulmana hasta su expulsión definitiva en el año 1610. Esta división histórica es la que provocó que en el interior de las murallas de Ascó podamos realizar un recorrido por el pasado morisco del municipio, en el que predominan las callejas empina­das, sinuosas y estrechas, con curiosas construcciones que permiten descubrir los tipismos propios de sus habitantes.

Una de las figuras que más ha contribuido a recuperar el pasado morisco de Ascó ha sido Carmel Biarnés, historia­dor, escritor y cronista nacido en este municipio. Entre sus grandes logros como historiador destaca el de dar a conocer la tradición y el patrimonio de la comarca. Biarnés escribió diversas obras acerca del patrimonio histórico de la zona entre las cuales destaca “Los moriscos en Cataluña” de 1981 y su novela “La cruz de la media luna: bio­grafía morisca del siglo XVI”, del año 1992.

El pasado morisco de Ascó por el que nos adentramos está incluido en el mapa de recursos intangibles de la Generalitat de Catalunya. Este docu­mento, que surge del Departament d’Innovació, Universitats i Empreses de la Generalitat de Catalunya, recoge los lugares con los que puede identifi­carse una cultura popular, tradicional y singularidades de un pueblo, en este caso, el legado morisco del municipio de Ascó.